De acuerdo a los últimos Indicadores del Mercado de la Vivienda del Banco de España, las familias que adquirieron una vivienda en el tercer trimestre de 2010 tuvieron que dedicar un 26,9% de sus ingresos brutos anuales, tres puntos menos que el año anterior, con lo que esta tasa de esfuerzo para la compra de un piso vuelve a niveles de 2004 (27%).
Sin tener en cuenta los beneficios fiscales, que desaparecen a partir de enero para bases imponibles superiores a 24.000 euros, el porcentaje de ingresos que debe dedicarse asciende al 33,2%, lo que equivale a 6,6 años completos de salario. Estos datos son inferiores respecto al techo alcanzado en el tercer trimestre de 2008, cuando las familias tenían que dedicar alrededor de la mitad de su salario a la compra de vivienda (42,6 con deducciones o 52,7% sin ellas).
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